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Fotos de gemelos que fuman y que no fuman muestran los estragos del tabaco en el rostro

Salud

Por: pijamasurf - 02/12/2018

¿Adivina quién es el fumador?

Por si era necesaria más información antitabaco, estás imágenes muestran los efectos que tiene fumar en el rostro. Investigadores de la Universidad de Case Western estudiaron a 79 gemelos en las reuniones anuales en Twinsburg, Ohio. Los investigadores tomaron fotografías y notaron que existía una clara tendencia entre fumadores a tener más pronunciadas las bolsas en los ojos; se mostraba también deterioro en la piel y arrugas, particularmente cerca de los labios. En suma, concluyeron que los fumadores envejecen más rápido. El estudio tomó en cuenta otros factores como uso de alcohol, dieta y demás. Se cree que la nicotina reduce la firmeza de la piel.

La mujer de la izquierda fumó muchos años más que su hermana de la derecha.

La mujer de la izquierda es la que fumó más.

Ambos gemelos fumaron. El de la derecha fumó 14 años más.

Una de estas dos mujeres fumó durante 29 años. Otra no. Es fácil adivinar quién fumó.

¿Cómo conseguir un equilibrio entre la sombra y la luz, según Carl G. Jung?

Salud

Por: pijamasurf - 02/12/2018

¿Cómo transformar un arquetipo de sombra a luz, para producir el bienestar general en un individuo?

Hace días se viralizó la respuesta que el director y productor mexicano Guillermo del Toro dio durante los Golden Globes. Si bien el centro de atención fue su magnífica justificación para ver la vida –un humilde “Soy mexicano”–, la realidad es que esta visión se antojó francamente junguiana. Del Toro dijo:

Nadie puede amar la vida más que nosotros porque estamos muy conscientes de nuestra muerte. Entonces lo preciado de la vida se para junto al único lugar al que todos vamos a parar. Es decir, todos en este planeta se suben a un tren que su último destino es la muerte, por lo tanto en el tren vamos a vivir, vamos a tener belleza y amor y libertad. Y pienso que cuando eliminas una de ambos lados de la ecuación, es un panfleto. Cuando tomas en consideración la oscuridad para contar la luz, es la realidad.

 

Se podría decir que esta premisa, resumida en escasos minutos, posee rasgos de la teoría del psicoanalista Carl G. Jung, junto con Freud uno de los padres del psicoanálisis. Según Jung, la psique del ser humano proviene de un inconsciente colectivo, una amalgama de instintos, arquetipos y símbolos universales, la cual influye profundamente tanto en las experiencias como en las decisiones de cada persona. Es como si se tratase de:

una tabula rassa que no está inmune a las influencias predeterminadas […] es el punto de mayor influencia por parte de presuposiciones heredadas […] por nuestros ancestros desde los inicios más tempranos. Es la matriz de todo lo que ocurre en el consciente psíquico, y por tanto ejerce una influencia que compromete la libertad de la Conciencia en su máximo nivel, desde que se encuentra continuamente esforzándose para llevar todos los procesos del consciente hacia los caminos más antiguos.

Para Jung, nuestro inconsciente está formado por símbolos que provienen de los primeros tiempos de la Humanidad, y es el trabajo de cada uno tanto elaborar un proceso de individuación –el de la capacidad de separarse del inconsciente colectivo para madurar– como establecer una Persona o una psique con la que se sienta identificado, utilizarla y personificarla. Y a lo largo de este proceso, el inconsciente colectivo no sólo puede tener un alto impacto en cada emoción o situación que se enfrenta; también puede aterrorizar o sanar las heridas personales. A esta última capacidad, aquello que Del Toro nombró como vida y muerte, el psicoanalista lo definió como un inconsciente colectivo que se encuentra en la luz o la sombra: uno que se acerca más al crecimiento y empoderamiento para fomentar la madurez, y el otro, cercano a la autodestrucción guiada por los miedos o emociones negativas. La ignorancia de uno de los dos resulta en un panfleto.

Permitir que la Persona se expanda en el consciente desde el inconsciente requiere, según Jung, de la aceptación de la sombra. En otras palabras, adquirir conocimiento, comprensión y aceptación de aquel “problema moral que reta a toda la personalidad del ego, […] de aquellos aspectos oscuros de la personalidad que están presentes y son reales”. Pero, ¿cómo se vive la sombra? Si es todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos o que la sociedad nos hizo pensar que no nos gustaba, llevándolo hacia la profundidad de la represión y permitiendo que nos guíe erróneamente a lo largo de las decisiones importantes, es la mezcla de impulsos agresivos, imágenes de tabúes mentales, experiencias vergonzosas, urgencias inmorales, miedos, deseos irracionales, deseos sexuales inaceptables… Es decir, aquellas ocasiones en que juzgamos a las personas sin conocimiento, hacemos énfasis en sus defectos o nos convertimos en individuos autoritarios en caso de alcanzar posiciones superiores de poder, exageramos los sentimientos de victimismo en cada situación, impedimos la evolución profesional, emocional o personal de otros, proyectamos nuestros defectos en los demás o nos dejamos cegar por la creencia de ser tan iluminados que nunca podemos equivocarnos.

 

Desgraciadamente, la sombra siempre se nos escapa de entre las manos. Es más, cuando la pareja nos refleja nuestros defectos –como su papel lo demanda– al llamarnos “insensibles”, “inmaduros” o “infantiles”, solemos rechazar de inmediato esos adjetivos; nos enfadamos, los rechazamos e incluso los proyectamos hacia la conducta del otro. Por esta razón, Jung consideraba que nuestro consciente trataba de evitar dichos defectos al disminuirlos en nuestro autoconcepto y al  magnificarlos en el concepto que tenemos sobre los otros; en otras palabras, primero reprimimos, después proyectamos. La principal idea de la terapia junguiana es aceptar que poseemos esos defectos, comprender de dónde y por qué surgen de nuestro inconsciente y, a partir de ahí, mantenerlos dominados o en tracking para evitar que sean ellos quienes dominen nuestra vida. De cierta manera, se trata de pasar del arquetipo de sombra al de luz, para producir el bienestar general en un individuo.

Supongamos que la Persona es un iceberg: la puntita, aquello que apenas se ve, es el ego o la conciencia; el fondo, la estructura más pesada que se encuentra debajo del mar, es el inconsciente. Este último pedazo del iceberg está compuesto de pensamientos reprimidos, memorias, emociones, impulsos, rasgos heredados por aprendizaje vicario, acciones… Todas aquellas características que están más allá de la luz y de nuestro consciente y son capaces de controlar tras bambalinas nuestras creencias, pensamientos y acciones. De modo que conforme vamos estudiando a profundidad los rasgos de ese iceberg, podemos ir dilucidando cómo, dónde y qué necesita para mantener o mejorar su estructura; de lo contrario, mientras más se niegue, rechace o ignore que la base se encuentra debajo del agua, las afectaciones serán cada vez más graves y sencillamente repetitivas. De ahí, según los psicoanalistas, por qué solemos escoger a la pareja equivocada para nuestra salud mental o emocional.

Para Guillermo del Toro, tomar ambos lados, la sombra para contar la luz, es poder integrar todo un concepto llamado realidad. No se trata de una excusa para ver nuestros defectos y dejarlos lastimarnos y a otros, sino de tomarlos, asimilarlos, transformarlos e integrarlos en un ser real, de carne y hueso.